domingo, 15 de noviembre de 2009

Reflexión 1

Una persona nueva llegó a mi vida. No la esperaba. Pero llegó. ¿Cómo? ¿Casualidad? ¡No! Sé muy bien que la casualidad no existe.
A veces, uno piensa que ya vivió todo lo que un ser humano puede vivir al alcanzar cierta edad, y que ya lo ha visto todo. Y de pronto, comprueba que la edad no otorga Graduación de Vida. Nunca nos graduamos en vivencias. Siempre hay nuevas asignaturas.
¿Llegó tarde esa persona a mi vida? ¿En qué sentido? Creo que las cosas suceden cuando tienen que suceder. Es verdad que uno tiene que “hacer que las cosas sucedan”; pero, a veces, se empecinan en ocurrir en el momento preciso. Seguramente, tiene que ver con nuestro modelo mental.
¡Allí está el punto! Es nuestra forma de pensar, en un momento determinado, en dejar pasar cosas o personas importantes, o cobran gran importancia ante un nuevo modelo mental.
Es muy probable que la inevitable cronología no permita ciertas cosas. Pero hay mucha riqueza por recibir, mucha riqueza por descubrir.
¡Bienvenida! Por todo lo que uno puede recibir. También, por todo lo que, aún, uno mismo seguramente puede ofrecer.
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